UN SUCULENTO BOCADO, UNA JOYA IBÉRICA DE POTENTE SABOR.
La Papada es una pieza que procede de la zona inferior del cuello del cerdo ibérico. Este corte presenta varias capas de suave grasa infiltrada en la carne magra y fibras musculares. Destaca por su suave textura, gran jugosidad y sabor.
Para su consumo, el adobo es con sal, pimentón, ajo y tomillo. El proceso de salazón es de 4 o 5 días, luego se adoba y la curación en secadero artificial duran 3 meses. Después se deja orear en secadero natural durante 1 o 2 semanas más.
Este proceso consigue potenciar el sabor de la Papada Ibérica y también ayuda a reducir el porcentaje de grasa.
Las cualidades de la PAPADA IBÉRICA hacen que tenga muchas posibilidades gastronómicas, ya sea como ingrediente principal o acompañando a otras carnes, verduras, guisos o salsas.






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